sábado, 12 de septiembre de 2015

Resumen de la familia (numerales 209- 244)

La familia como la célula vital de la sociedad

La importancia y la centralidad de la familia, en orden a la persona y a la sociedad está en las sagradas escrituras, no está bien que el hombre este solo ya que Dios creo a la mujer como una ayuda idónea para el hombre, así como podemos ver que Eva es creada es creada semejante para a Adán como ella lo completa para formar una sola carne, así mismo Dios les dejo un mandato que está en las Sagradas Escrituras. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra (Gn 1,28). Por eso la familia es el lugar primario de la humanización de la persona y de la sociedad.
En la familia se aprende a conocer el amor y la fidelidad del Señor, así como la necesidad de corresponderle un ejemplo así como Jesús nació y vivió en una familia concreta aceptando todas sus  características y dio una excelsa dignidad a la institución matrimonial constituyéndola como sacramento de la nueva alianza.

La iglesia considera a la familia como la primera sociedad natural, titular de derechos propios y originarios y la sitúa en el centro de la vida social. 
La familia nacida de amor conyugal fundada entre hombre y mujer posee una específica y original dimensión social, en cuanto a las relaciones interpersonales, célula primera vital de la sociedad.
La familia es importante y central en la relación de la persona, cuando un nuevo ser llega a la familia es una nueva vida para la sociedad y sus padres tienen el deber de enseñar les a desarrollarse, hacerse consiente de su dignidad e irse preparando para su destino.
 La primera estructura fundamental a favor de la ecología es la familia en cuyo seno el hombre revise las primeras nociones sobre la verdad y el bien aprende que quiere decir amar y ser amado y que quiere decir ser una persona.
La familia comunidad natural en donde se experimentan la sociabilidad humana, contribuye en un modo único e insustituible al bien de la sociedad la comunidad es un esquema apuntado apuntando a la sociedad un nosotros. Una sociedad a medida de la familia es la mejor garantía contra toda tendencia de tipo individualista o colectivista porque en ella la persona es siempre el centro de atención en cuanto fin y nunca como miedo. El bien de las personas y una buena sociedad está relacionado con prosperidad de la comunidad conyugal.
Ha de afirmarse la propiedad de la familia respecto a la sociedad y el Estado. La familia, al menos en su función procreativa es la condición misma de la existencia de aquellos. La familia precede por su importancia y valor, a las funciones que el estado debe desempeñar. La familia por lo tanto no está en función de la sociedad y del estado, sino que la sociedad y el estado están en función de la familia. La sociedad y el estado, en sus relaciones con la familia, tienen la obligación de atenerse al principio de subsidiaridad y las autoridades públicas no deben sustraer a la familia las funciones que deben desempeñar solas o libremente asociadas con otra familia.
El matrimonio fundamento de la familia
La familia tiene su fundamento en libre voluntad de los conyugues de unirse en matrimonio respetando el significado los valores propios de esta institución que no dependen del hombre sino que de Dios mismo.  Este vínculo sagrado en atención al bien tanto de los esposos y el prole como de la sociedad, no dependen de la sociedad humana pues es Dios el autor del matrimonio el cual  ha dotado fines y bienes 
Ningún poder puede abolir el derecho natural al matrimonio ni modificar sus características ni finalidad. El matrimonio tiene características propias originarias y permanentes. A pesar de los cambios que han tenido en diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales en toda cultura siempre existe un sentido de la dignidad hacia la unión matrimonial, aunque no siempre se trasluzca con la misma claridad.

El matrimonio tiene como rango característico la totalidad, en razón de la cual los esposos se entregan recíprocamente en todos los aspectos en todos los aspectos de la persona físicos y espirituales, la unidad que los hace una sola carne, la indisolubilidad y la fidelidad que exige la donación recíproca y definitiva la fecundidad a la que naturalmente está abierto. La poligamia es una negación radical del designio original de Dios porque es contra la dignidad personal del hombre y de la mujer que en el matrimonio  se da a conocer como amor total e único y exclusivo.
El matrimonio en su verdad objetiva está obligado a la procreación y a la educación de los hijos. La unión matrimonial permite vivir en plenitud el don sincero de sí mismo que el fruto son sus hijos que es un don hacia los padres para la entera familia y para toda la sociedad, sin embargo el matrimonio no ha sido instituido únicamente en orden a la procreación.
Los bautizos por institución de cristo viven la realidad humana y original del matrimonio, en la forma sobrenatural del sacramento signo e instrumento de la gracia. La historia de la salvación está basada al tema de la alianza esponsal, expresión significativa de la comunidad de amor entre Dios y los hombres y la clave simbólica para comprender las etapas de la alianza entre Dios y su pueblo. El matrimonio en cuanto un sacramento, es una alianza de un hombre y una mujer en el amor.
El sacramento del matrimonio asume la realidad humana del amor conyugal de todas las implicaciones y capacita y compromete a los esposos y a los padres cristianos a vivir su vocación de laicos y por consiguiente a buscar el reino de Dios. La caridad conyugal que brota de la misma caridad de Dios ofrecida por el mismo sacramento hace a los conyugues cristianos testigos de una sociabilidad nueva, inspirada por el Evangelio y el Misterio pascual. Su amor es purificado por la gracia sacramental.


La subjetividad social de la familia

La familia se presenta como espacio de comunión  tan necesaria en una sociedad cada vez más individualista, que debe desarrollarse como una auténtica comunidad de personas gracias al incesante dinamismo del amor, dimensión fundamental de la experiencia humana, cuyo lugar privilegiado para manifestarse es precisamente la familia. Gracias al amor, realidad esencial para definir el matrimonio y la familia, cada persona, hombre y mujer, es reconocida, aceptada y respetada en su dignidad. Del amor nacen relaciones vividas como entrega gratuita, que  respetando y favoreciendo en todos y cada uno la dignidad persona. La familia viven construyendo relaciones interpersonales, internas y externas se vuelven un ejemplo y estímulo para las relaciones comunitarias más amplias en un clima de respeto, justicia, dialogo y amor.
El amor se expresa mediante la atención esmerada, de los ancianos que viven en la familia su presencia supone un gran valor. Son un ejemplo de vinculación entre generaciones, un recurso para el bienestar de la familia y de la sociedad  no solo pueden dar testimonio de que hay aspectos de la vida, si no también ofrecer una aportación eficaz en el ámbito laboral y en de responsabilidad. Los ancianos constituyen una importante escuela de vida, capaz de transmitir valores y tradiciones de favorecer el crecimiento de los más jóvenes, esto aprende así no solo buscar el propio bien, sino también el de los demás. Los ancianos en todos momentos deben ser tratados con amor así como ellos han sido ejemplo para cada ser humano de otra generación.
El humano ha sido creado para amar y para ser amado ya que una persona no puede vivir sin afecto de algo que este a su lado no puede limitarse a sentimientos o emociones que sienten. Una sociedad que tiende a relativizar y a banalizar cada vez más la experiencia del amor y de la sexualidad, exalta los aspectos efímeros de la vida y oscurece los valores fundamentales.
La teoría considera la identidad de los géneros como un mero producto social, cultural derivado de la interacción entre la comunidad y el individuo con independencia de la identidad sexual personal y del verdadero significado de la sexualidad, la Iglesia no se cansará de ofrecer la propia enseñanza. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar.
La naturaleza del amor conyugal exige la estabilidad de la relación matrimonial y su indisolubilidad.  La falta de estos requisitos trae consecuencias al matrimonio, trayecto 
sufrimiento a sus hijos. La estabilidad y la indisolubilidad de la unión matrimonial no deben quedar confiadas exclusivamente a la intención y al compromiso de los individuos la responsabilidad en el cuidado y la promoción de la familia, como institución natural y fundamental, precisamente en consideración de sus aspectos vitales e irrenunciables, compete principalmente a toda la sociedad.
La iglesia no abandona a aquellos que tras un divorcio han vuelto a contraer matrimonio. La iglesia ora y los anima. Por su parte estas personas pueden participar en la vida de la iglesia.

Un problema particular vinculado a las uniones de hecho, es él que se refiere a la petición de reconocimiento jurídico de las uniones homosexuales, objeto cada vez mas de debate publico. Únicamente en la unión entre dos personas sexualmente diversas puede realizarse la perfección de cada una de ellas en una síntesis de unidad y mutua complementariedad psico-fisica.
La persona homosexual debe ser plenamente respetada en su dignidad. Este respeto no significa la legitimación de comportamientos arbitrarios contrarios a la ley moral.
El amor conyugal esta por su naturaleza abierto a la acogida de la vida. En la tarea procreadora se revela de forma eminente la dignidad del ser humano llamado a hacerse interprete de la fecundidad que proviene de Dios.
La familia fundada en el matrimonio es verdaderamente el santuario de la vida, la función de la vida es determinante e insustituible en la promoción y constitución de la cultura de la vida. La familias cristianas tienen la misión de ser testigos del evangelio de la vida. La familia constituye al bien social por medio de la paternidad y maternidad responsables. Las motivaciones que deben guiar a los esposos en el ejercicio responsable de la paternidad y maternidad derivan del pleno reconocimiento de los deberes hacia Dios, hacia si mismo, la familia y hacia la sociedad.
En cuanto a los medio para la procreación responsables se han de rechazar como moralmente ilícitos tanto la esterilización como el aborto. Este ultimo es un delito abominable.
El juicio a cerca del intervalo entre los nacimientos y el numero de los hijos corresponde solamente a los esposos. Este es uno de sus derechos inalienables que ejercen ante Dios.
Son moralmente condenables los programas de ayuda económica para financiar campañas de esterilización y anticoncepcion.
El deseo de maternidad y paternidad no justifica ningún derecho al hijo en cambio son evidentes los derechos de quien aun no ha nacido al que se debe garantizar las mejores condiciones de existencia, mediante la estabilidad de la familia fundada sobre el matrimonio y la complementariedad de las dos figuras.
Una cuestión de particular importancia social por las múltiples implicaciones es la clonación humana, esta es contraria a la dignidad de la procreación humana, con la obra educativa la familia forma al hombre en la plenitud de su dignidad según todas su dimensiones, comprendida la social. La familia tiene una función en la educación de los hijos.

El amor de los padres, que se pone al servicio de los hijos para ayudarles a extraer de ellos lo mejor de si mismos.

El derecho y deber de los padres a la educación de la prole se debe considerar como esencial, original y primaria. Los padres son los primeros pero no los únicos educadores de sus hijos. Los padres tienen el derecho de elegir los instrumentos formativos conforme sus propias convicciones y a buscar los medios que puedan ayudarles mejor en su misión educativa. Los padres tienen el derecho de fundar y sostener instituciones educativas por su parte las autoridades publicas deben cuidar que las subvenciones estatales se reporten de tal manera que los padres sean verdaderamente libres para ejercer su derecho sin tener que soportar cargas injustas. La familia tiene la obligación de ofrecer una educación integral. En efecto la verdadera educación se propone la formación de la persona humana en orden de su fin ultimo y al bien de la sociedades de las que el hombre es miembro y en cuya responsabilidades participara cuando llegue a ser adulto. Los padres tienen una particular responsabilidad en la esfera de la educación sexual, es importante que los hijos aprendan el significado de la sexualidad y aprendan a apreciar los valores humanos y morales a ella asociados.
Los padres tienen la obligación de verificar las modalidades en que se imparte la educación sexual en las instituciones educativas, con el fin de controlar que un tema tan importante y delicado sea tratado en forma apropiada.



La doctrina social de la iglesia indica constantemente la exigencia de respetar la dignidad de los niños. Los derechos de los niños deben ser protegidos por los ordenamientos jurídicos.
Es necesario sobre todo el reconocimiento publico en todos los países del valor social de la infancia.

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