La familia como la célula
vital de la sociedad
La
importancia y la centralidad de la familia, en orden a la persona y a la
sociedad está en las sagradas escrituras, no está bien que el hombre este
solo ya que Dios creo a la mujer como una ayuda idónea para el hombre, así
como podemos ver que Eva es creada es creada semejante para a Adán como
ella lo completa para formar una sola carne, así mismo Dios les dejo un
mandato que está en las Sagradas Escrituras. Y los bendijo Dios, y les
dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en
los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que
se mueven sobre la tierra (Gn 1,28). Por eso la familia es el lugar
primario de la humanización de la persona y de la sociedad.
En la
familia se aprende a conocer el amor y la fidelidad del Señor, así como la
necesidad de corresponderle un ejemplo así como Jesús nació y vivió en una
familia concreta aceptando todas sus características y dio una
excelsa dignidad a la institución matrimonial constituyéndola como
sacramento de la nueva alianza.

La
iglesia considera a la familia como la primera sociedad natural, titular de
derechos propios y originarios y la sitúa en el centro de la vida social.
La familia nacida de amor conyugal fundada entre hombre y mujer posee una
específica y original dimensión social, en cuanto a las relaciones
interpersonales, célula primera vital de la sociedad.
La
familia es importante y central en la relación de la persona, cuando un nuevo
ser llega a la familia es una nueva vida para la sociedad y sus padres
tienen el deber de enseñar les a desarrollarse, hacerse consiente de su
dignidad e irse preparando para su destino.
La primera estructura
fundamental a favor de la ecología es la familia en cuyo seno el hombre
revise las primeras nociones sobre la verdad y el bien aprende que quiere
decir amar y ser amado y que quiere decir ser una persona.
La
familia comunidad natural en donde se experimentan la sociabilidad
humana, contribuye en un modo único e insustituible al bien de la sociedad
la comunidad es un esquema apuntado apuntando a la sociedad un nosotros.
Una sociedad a medida de la familia es la mejor garantía contra toda
tendencia de tipo individualista o colectivista porque en ella la persona
es siempre el centro de atención en cuanto fin y nunca como miedo. El bien
de las personas y una buena sociedad está relacionado con prosperidad
de la comunidad conyugal.
Ha de
afirmarse la propiedad de la familia respecto a la sociedad y el Estado. La
familia, al menos en su función procreativa es la condición misma de la
existencia de aquellos. La familia precede por su importancia y valor, a
las funciones que el estado debe desempeñar. La familia por lo tanto no
está en función de la sociedad y del estado, sino que la sociedad y el
estado están en función de la familia. La sociedad y el estado, en
sus relaciones con la familia, tienen la obligación de atenerse al
principio de subsidiaridad y las autoridades públicas no deben sustraer a
la familia las funciones que deben desempeñar solas o libremente asociadas
con otra familia.
El
matrimonio fundamento de la familia
La
familia tiene su fundamento en libre voluntad de los conyugues de unirse
en matrimonio respetando el significado los valores propios de esta
institución que no dependen del hombre sino que de Dios mismo. Este
vínculo sagrado en atención al bien tanto de los esposos y el prole como
de la sociedad, no dependen de la sociedad humana pues es Dios el autor
del matrimonio el cual ha dotado fines y bienes
Ningún
poder puede abolir el derecho natural al matrimonio ni modificar
sus características ni finalidad. El matrimonio tiene características
propias originarias y permanentes. A pesar de los cambios que han tenido
en diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales en
toda cultura siempre existe un sentido de la dignidad hacia la unión
matrimonial, aunque no siempre se trasluzca con la misma claridad.

El
matrimonio tiene como rango característico la totalidad, en razón de la cual
los esposos se entregan recíprocamente en todos los aspectos en todos
los aspectos de la persona físicos y espirituales, la unidad que los hace
una sola carne, la indisolubilidad y la fidelidad que exige la donación
recíproca y definitiva la fecundidad a la que naturalmente está abierto.
La poligamia es una negación radical del designio original de Dios porque
es contra la dignidad personal del hombre y de la mujer que en el
matrimonio se da a conocer como amor total e único y exclusivo.
El
matrimonio en su verdad objetiva está obligado a la procreación y a la
educación de los hijos. La unión matrimonial permite vivir en plenitud el
don sincero de sí mismo que el fruto son sus hijos que es un don hacia los
padres para la entera familia y para toda la sociedad, sin embargo el
matrimonio no ha sido instituido únicamente en orden a la procreación.
Los
bautizos por institución de cristo viven la realidad humana y original del
matrimonio, en la forma sobrenatural del sacramento signo e instrumento de
la gracia. La historia de la salvación está basada al tema de la alianza
esponsal, expresión significativa de la comunidad de amor entre Dios y los
hombres y la clave simbólica para comprender las etapas de la alianza
entre Dios y su pueblo. El matrimonio en cuanto un sacramento, es una
alianza de un hombre y una mujer en el amor.
El
sacramento del matrimonio asume la realidad humana del amor conyugal de todas
las implicaciones y capacita y compromete a los esposos y a los padres
cristianos a vivir su vocación de laicos y por consiguiente a buscar el
reino de Dios. La caridad conyugal que brota de la misma caridad de Dios
ofrecida por el mismo sacramento hace a los conyugues cristianos testigos
de una sociabilidad nueva, inspirada por el Evangelio y el Misterio pascual.
Su amor es purificado por la gracia sacramental.
La
subjetividad social de la familia
La
familia se presenta como espacio de comunión tan necesaria en una
sociedad cada vez más individualista, que debe desarrollarse como una
auténtica comunidad de personas gracias al incesante dinamismo del amor,
dimensión fundamental de la experiencia humana, cuyo lugar privilegiado
para manifestarse es precisamente la familia. Gracias al amor, realidad
esencial para definir el matrimonio y la familia, cada persona, hombre
y mujer, es reconocida, aceptada y respetada en su dignidad. Del amor
nacen relaciones vividas como entrega gratuita, que respetando y
favoreciendo en todos y cada uno la dignidad persona. La familia viven construyendo
relaciones interpersonales, internas y externas se vuelven un ejemplo y
estímulo para las relaciones comunitarias más amplias en un clima de
respeto, justicia, dialogo y amor.
El amor
se expresa mediante la atención esmerada, de los ancianos que viven en la
familia su presencia supone un gran valor. Son un ejemplo de vinculación
entre generaciones, un recurso para el bienestar de la familia y de la
sociedad no solo pueden dar testimonio de que hay aspectos de la
vida, si no también ofrecer una aportación eficaz en el ámbito laboral y
en de responsabilidad. Los ancianos constituyen una importante escuela de
vida, capaz de transmitir valores y tradiciones de favorecer el
crecimiento de los más jóvenes, esto aprende así no solo buscar el propio
bien, sino también el de los demás. Los ancianos en todos momentos deben
ser tratados con amor así como ellos han sido ejemplo para cada ser humano
de otra generación.
El humano
ha sido creado para amar y para ser amado ya que una persona no puede
vivir sin afecto de algo que este a su lado no puede limitarse a
sentimientos o emociones que sienten. Una sociedad que tiende a
relativizar y a banalizar cada vez más la experiencia del amor y de la
sexualidad, exalta los aspectos efímeros de la vida y oscurece los valores fundamentales.
La teoría
considera la identidad de los géneros como un mero producto social,
cultural derivado de la interacción entre la comunidad y el individuo con
independencia de la identidad sexual personal y del verdadero significado
de la sexualidad, la Iglesia no se cansará de ofrecer la propia
enseñanza. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y
espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de
la vida familiar.
La
naturaleza del amor conyugal exige la estabilidad de la relación matrimonial y
su indisolubilidad. La falta de estos requisitos trae consecuencias
al matrimonio, trayecto
sufrimiento
a sus hijos. La estabilidad y la indisolubilidad de la unión matrimonial
no deben quedar confiadas exclusivamente a la intención y al compromiso de
los individuos la responsabilidad en el cuidado y la promoción de la
familia, como institución natural y fundamental, precisamente en
consideración de sus aspectos vitales e irrenunciables, compete
principalmente a toda la sociedad.
La iglesia no abandona a
aquellos que tras un divorcio han vuelto a contraer matrimonio. La iglesia ora
y los anima. Por su parte estas personas pueden participar en la vida de la
iglesia.
Un problema
particular vinculado a las uniones de hecho, es él que se refiere a la petición
de reconocimiento jurídico de las uniones homosexuales, objeto cada vez mas de
debate publico. Únicamente en la unión entre dos personas sexualmente diversas
puede realizarse la perfección de cada una de ellas en una síntesis de unidad y
mutua complementariedad psico-fisica.
La persona
homosexual debe ser plenamente respetada en su dignidad. Este respeto no
significa la legitimación de comportamientos arbitrarios contrarios a la ley
moral.
El amor conyugal
esta por su naturaleza abierto a la acogida de la vida. En la tarea procreadora
se revela de forma eminente la dignidad del ser humano llamado a hacerse
interprete de la fecundidad que proviene de Dios.
La familia
fundada en el matrimonio es verdaderamente el santuario de la vida, la función
de la vida es determinante e insustituible en la promoción y constitución de la
cultura de la vida. La familias cristianas tienen la misión de ser testigos del
evangelio de la vida. La familia constituye al bien social por medio de la
paternidad y maternidad responsables. Las motivaciones que deben guiar a los
esposos en el ejercicio responsable de la paternidad y maternidad derivan del
pleno reconocimiento de los deberes hacia Dios, hacia si mismo, la familia y
hacia la sociedad.
En cuanto a los
medio para la procreación responsables se han de rechazar como moralmente
ilícitos tanto la esterilización como el aborto. Este ultimo es un delito
abominable.
El juicio a cerca
del intervalo entre los nacimientos y el numero de los hijos corresponde solamente
a los esposos. Este es uno de sus derechos inalienables que ejercen ante Dios.
Son moralmente
condenables los programas de ayuda económica para financiar campañas de
esterilización y anticoncepcion.
El deseo de
maternidad y paternidad no justifica ningún derecho al hijo en cambio son
evidentes los derechos de quien aun no ha nacido al que se debe garantizar las
mejores condiciones de existencia, mediante la estabilidad de la familia
fundada sobre el matrimonio y la complementariedad de las dos figuras.
Una cuestión de
particular importancia social por las múltiples implicaciones es la clonación
humana, esta es contraria a la dignidad de la procreación humana, con la obra
educativa la familia forma al hombre en la plenitud de su dignidad según todas
su dimensiones, comprendida la social. La familia tiene una función en la
educación de los hijos.
El amor de los padres, que se pone al servicio de los
hijos para ayudarles a extraer de ellos lo mejor de si mismos.
El derecho y
deber de los padres a la educación de la prole se debe considerar como
esencial, original y primaria. Los padres son los primeros pero no los únicos
educadores de sus hijos. Los padres tienen el derecho de elegir los
instrumentos formativos conforme sus propias convicciones y a buscar los medios
que puedan ayudarles mejor en su misión educativa. Los padres tienen el derecho
de fundar y sostener instituciones educativas por su parte las autoridades
publicas deben cuidar que las subvenciones estatales se reporten de tal manera
que los padres sean verdaderamente libres para ejercer su derecho sin tener que
soportar cargas injustas. La familia tiene la obligación de ofrecer una
educación integral. En efecto la verdadera educación se propone la formación de
la persona humana en orden de su fin ultimo y al bien de la sociedades de las
que el hombre es miembro y en cuya responsabilidades participara cuando llegue
a ser adulto. Los padres tienen una particular responsabilidad en la esfera de
la educación sexual, es importante que los hijos aprendan el significado de la
sexualidad y aprendan a apreciar los valores humanos y morales a ella asociados.
Los padres tienen
la obligación de verificar las modalidades en que se imparte la educación
sexual en las instituciones educativas, con el fin de controlar que un tema tan
importante y delicado sea tratado en forma apropiada.
La doctrina
social de la iglesia indica constantemente la exigencia de respetar la dignidad
de los niños. Los derechos de los niños deben ser protegidos por los
ordenamientos jurídicos.
Es necesario
sobre todo el reconocimiento publico en todos los países del valor social de la
infancia.

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