Una de las muchas implicaciones a las que responde el bien común es el principio universal de los bienes, me llama la atención como la iglesia se preocupa inclusive por este delicado tema que tiene un carácter tan personal e importante pero que no todos pensamos en ello, para iniciar podemos partir de como Dios ha destinado la tierra al hombre, Dios puso en las manos del hombre todo lo que ella contiene para su uso.
Así podemos
interpretar que los bienes creados deberían llegar a todos en forma equitativa
bajo la justicia de la compañía y caridad sin privilegiar o despreciar a nadie,
esta pues es la raíz primera del destino universal de los bienes.
Algo
que nos dice el destino universal de los bienes de la tierra es que todo hombre
debe tener la posibilidad de gozar el bienestar para su pleno desarrollo: el
principio del uso común de los bienes es el primer principio del ordenamiento ético-social
y a su vez el principio de toda ética cristiana. No debemos confundir uso
universal con que todo este a disposición de nosotros ni tampoco que
pertenezcan todos los bienes a cada uno de nosotros, todas las personas nacemos
con el derecho al uso de los bienes y para asegurar un ejercicio justo y
ordenado de ellos son necesarias intervenciones de carácter normativo.
El
principio del destino universal de los bienes es invitar a cultivar una economía
inspirada en valores morales y si están presentes los valores morales se nos permitirá
tener presente el origen y la finalidad de tales bienes. De hecho yo nunca me había
puesto a pensar siquiera en el origen de los bienes.
Algo
que me gusta del destino universal de los bienes es que busca que compartamos
un esfuerzo dirigido a obtener para cada persona y todos los pueblos las
condiciones necesarias de un desarrollo integral, así todos podríamos contribuir
a la formación de un mundo con carácter más humano.
Destino universal de los bienes y propiedad
privada
Con
el trabajo el hombre logra dominar la tierra y hacerla su digna morada, así con
su inteligencia también se apropia de una parte de la tierra, la misma que ha
conquistado: he ahí el origen de la propiedad individual. La doctrina social
postula que la propiedad de los bienes debe de ser accesible a todos por igual
de manera que todos se conviertan al menos es cierta medida en propietarios.
El
hombre no debe tener las cosas exteriores que posee como suyas, debería de
tenerlas como comunes en el sentido que no solo él podría aprovecharlas, en
clase se puso el ejemplo de un río, no solo porque el río este dentro de una propiedad debería de ser cercado para el uso de una sola persona, de tal manera
que no solo los bienes deben ponerse al uso de la comunidad también deben de
ser de uso común los nuevos conocimientos adquiridos ya sean de carácter científico
tecnológico o cualquier otro para poder aprender más en cada momento y así
poder estar más cerca de la verdad.
En
realidad la actuación del principio del destino universal de los bienes
requiere acciones a nivel internacional como por ejemplo la iniciativa de
planes y programas por parte de todos los países.
También
existe lo que es la propiedad comunitaria pero esta influye más en la vida económica,
cultural y política de los pueblos hasta el punto de que constituye un elemento
fundamental para su supervivencia y bienestar. Esta propiedad comunitaria se
debe de valorar y defender para no caer en el riesgo de anclarla al pasado,
sigue siendo vital para los países en vías de desarrollo o que han salido de
sistemas de colonización.
El
principio universal de los bienes exige que se vele por los pobres, aquellos
que se encuentran en circunstancias de marginación y por las personas que las
condiciones de vida les impiden un crecimiento adecuado, la miseria humana es
el signo de la condición de debilidad del hombre y de su necesidad de salvación
así de ella se compadeció Cristo nuestro Salvador Jesucristo reconocerá a sus
elegidos en lo que hayan hecho por los pobres. El amor de la iglesia por los
pobres se inspira en el Evangelio, en la atención de Jesús por los pobres, este
amor se refiere tanto a pobreza material como a las numerosas formas de pobreza
como la cultural, la religiosa.
La
iglesia desde sus origines y a pesar de los fallos de algunos miembros siempre
vela por aliviar a los pobres, defenderos y liberarlos, esto lo hace mediante
obras de beneficencia que en todo lugar son indispensables, también la iglesia
enseña ayudar al pobre y al necesitado en todo lugar y recordemos que la
enseñanza es lo más importante.
Terminaremos
con estas palabras inspiradoras:
Cuando
realizamos un acto de caridad, lo que hacemos es cumplir un deber de justicia.


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