Se
nos recuerda que la iglesia siempre ha tenido un interés en el hombre y en la
sociedad y a acumulado un carácter doctrinal con respecto al patrimonio
basándose esencialmente en las escrituras, apoyado de Doctores del medievo, lo
cual al pasar del tiempo a constituido una doctrina en la cual la iglesia poco
a poco ha sido reconocida. Como siempre se vio el interés por la sociedad y a
causa de la revolución industrial se produjeron un sinfín de acontecimientos
que repercutían en la sociedad por lo que la iglesia tuvo que intervenir de un
modo nuevo, las “Res Novae” fue necesaria pues las consecuencias sociales
necesitaban urgentemente soluciones apropiadas.
Como
ya era de costumbre habían muchas desigualdades e injusticias por lo tanto la encíclica “Rerum Novarum”
examina y trata desde el inicio a los trabajadores tanto los que gozaban de un
salario como los que solo tenían un mísero salario. Trata sobre el mal social y
las consecuencias que este tae y propone la doctrina social sobre el trabajo,
sobre el derecho de propiedad, sobre el principio de colaboración y sobre el
derecho de los débiles. Siempre se siguió afrontando la cuestión obrera, en
este momento la doctrina se entendió como una actualización, una profundización
y una expansión de la Rerum Novarum. El Papa León Xlll dio una carta a la iglesia
con respecto a las realidades de la vida pública, en la cual afirmo que los
problemas serios sociales podían resolverse únicamente con la colaboración de
todas las fuerzas.
Luego
en los años 30 se publica una nueva encíclica. El Papa relee el pasado que
debido a la revolución industrial trajo un sinfín de consecuencias sociales,
culturales y políticas, en este tiempo se estaban aceptando en Europa los
regímenes totalitarios por lo que la encíclica advierte la falta de respeto a
la libertad y confirma principios de solidaridad, el principio que el salario
era dado no únicamente por las necesidades del trabajador sino que debían
tomarse en cuenta las necesidades de su familia.
La
encíclica Mit brennender Sarge llego tras años de abusos y violencia. El Papa
se dirigió principalmente a los sacerdotes a los religiosos y a los fieles
laicos y los animaba para la resistencia porque no había paz entre la iglesia y
el estado. Se criticó el comunismo como algo totalmente malo. Los
radiotransmisores profundizan en la reflexión sobre un nuevo orden social
gobernado por principios de moral y derecho teniendo como fin siempre la paz en
la sociedad.
Se
abren nuevas esperanzas, la recuperación después de las devastaciones de la
guerra, el inicio de la descolonización en esta situación, Juan XXlll lee los
signos de los tiempos. La cuestión social se ha universalizado. En la encíclica
Mater et magistra las palabras claves son comunidad y socialización.
Con
la encíclica Pacem in terris Juan XXlll pone de manifiesto el tema de la paz la
Pacem in terris contiene la reflexión de la iglesia sobre los derechos humanos,
se considera la encíclica de la paz. León Xlll subraya la importancia de la
colaboración entre todos era la primera vez que la iglesia se dirige a todos
los hombre con buena voluntad.
“Gladium
et spes” del concilio del vaticano, constituye una significativa respuesta de
la iglesia a las expectativas de mundo contemporáneo, en este punto se refleja
una nueva concepción de ser comunidad de creyentes y pueblo de Dios la Gladium
et spes muestra el rostro de una iglesia íntima y realmente solidaria.
La
declaración Dignitatis Humanae proclama el derecho a la libertad religiosa.
Afirma que el derecho a la libertad religiosa se fundamenta en la dignidad de
la persona humana. También estudia el tema de la revelación y clarifica sus implicaciones,
se trata de un derecho no solo de las personas individuales sino también de las
comunidades.
En
la encíclica Populorum Progressivo se afirma el desarrollo es el nuevo nombre
de la paz. Este documento muestra un desarrollo integral del hombre y un
desarrollo solidario de la humanidad. El papa lo presenta como el paso de
condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas.
“Iustitia
et pax” considera muy oportuno que se cree un organismo universal de la iglesia
que tenga como función estimular a la comunidad católica que promueva el
desarrollo y la justicia social, a partir de 1968 la iglesia celebra el primer día
del año la Jornada Mundial de la Paz.
El
papa reflexiona sobre la sociedad post industrial con todos sus complejos
problemas, Juan Pablo ll dedica la encíclica Laborem Excercens al trabajo como
bien fundamental para la persona, factor primario de la actividad económica y
clave de toda la cuestión social, delinea una espiritualidad y una ética del
trabajo en el contexto de una profunda reflexión teológica y filosófica.
Con
la encíclica Sllicitudo rei socials se trata
nuevamente el tema del desarrollo bajo un doble aspecto el primero la
situación del mundo contemporáneo bajo el perfil del desarrollo fallido del
tercer mundo y el segundo, el sentido las condiciones y las exigencias de un
desarrollo digno del hombre. Se distingue entre progreso y desarrollo. Esta
encíclica señala que con progreso no nos referimos únicamente con los bienes
materiales, objetos etc.; sino más bien debe estar enfocado al carácter, por lo
tanto se señala también a la dignidad de la persona y allí se pretendía señalar
el carácter moral del verdadero desarrollo. Juan Pablo ll promulga su tercera
encíclica la Centesimus annus. El tema central de esta encíclica era un
principio que el papa llama solidaridad, León Xlll lo dice en muchas ocasiones
con el nombre de amistad o caridad social, y también fue llamado por Pablo Vl
civilización de amor.
La
iglesia ve en cada hombre a Dios mismo, su imagen viva, ve al hombre como un
ser que ha recibido de Dios una incomparable dignidad y la iglesia se dirige al
hombre para recordarle siempre ese regalo que ha recibido de Dios y recordarle
su altísima vocación para que sea consciente de ese regalo y por lo tanto sea más
digno de ella.
Maria Jose Campos Rubio
Katherinne Elizabeth Molina Castillo
Yohanna Beatriz Mazariego Aguilar

No hay comentarios:
Publicar un comentario